Se implementó la instalación de rampas de acceso en edificios públicos y hoteles, con el objetivo de garantizar el ingreso seguro a personas con movilidad reducida. En el caso de inmuebles considerados patrimonio histórico, donde las intervenciones estructurales permanentes están restringidas, se optó por soluciones accesibles reversibles y no invasivas que respetan la integridad arquitectónica del edificio. Estas adaptaciones permiten conservar el valor histórico mientras se eliminan barreras físicas, promoviendo una inclusión real sin comprometer la protección del patrimonio.